sábado, 20 de diciembre de 2008

Anécdota cassettera [ parte I ]

Cierto día, Lado A y yo estábamos en una pseudolibrería (podría decirle papelería donde venden libros) y sobre una mesa donde destacaban las novedades, existía un ejemplar con el título "Vendrá la muerte y tendrá tus ojos" (y ahora incluso dudo si era ese el título exacto o algo que hacía alusión a esa frase).
Yo fijé mi atención en el libro y Lado A me vio, e hizo lo mismo. Nos miramos. Entrecerrando los ojos, me preguntó: ¿De qué es eso? A mi también me suena, le respondí, y quedamos largo rato meditando (mi mente se había nublado completamente)
Quizás en el camino de regreso a casa, aquel sábado lluvioso, en el ómnibus, alguna de las dos repitió la frase y volvió a colarse en nuestros ojos la frustración por no recordar el origen. Creo que cualquiera se puede imaginar la incómoda situación de tener algo "en la punta de la lengua".
Cada cual buscó por su lado, luego, el origen de esa frase.
En mi caso, no sé por qué, no fui a googlearla. Fui directamente al lugar (blog amigo) donde creía la había leído y la busqué allí.
(gran paréntesis: hay una idea que me ronda desde hace tiempo. A veces estaría genial no tener a san Google. Volver a rompernos la cabeza y a revisar viejos libros, cuadernos, hojas amarillentas para recordar y aprender nuevas cosas, pero sobre todo para recordar. No digo que sea más fácil, ni más cómodo, pero seguir el rastro de algo que queremos encontrar a veces nos lleva a descubrir nuevas cosas. Aunque en este caso fue de todas formas una búsqueda virtual, estuvo buena)
Y allí apareció. Césare Pavese y un gran poema, ¡cómo no recordarlo! Me quedé sonriendo por largo rato y leí el poema varias veces.
Había olvidado comentárselo a Lado A. Semanas después, me llega un mail con la frase como asunto.
Allí dentro aparecía una canción de Andrés Calamaro (tipo al que Lado A adora) y que le robó a Pavese los versos.
Me reí mucho y le mandé el poema que había olvidado mencionarle.
Me gusta mucho esta anécdota, aunque para otros sea una cosa tonta o sin gracia, no sé por qué, pero me gusta. Quizás porque habla mucho de nosotras y nos muestra parecidas pero a la vez cada cual con su veta distinta.
Así que sin más, les dejo... Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto. Tus ojos
serán una palabra inútil,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas
ante el espejo. Oh, amada esperanza,
aquel día sabremos, también,
que eres la vida y eres la nada.

Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo
asomar un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo.

Césare Pavese

3 comentarios:

g. dijo...

Me encanta ese poema.

Me gusta mucho esta anecdota, me parece muy (Muy muy muy) simpatica, realmente.

Ahora, dejenme adivinar... La parte dos es Lado A, dando su visión del asunto y nos va a hacer escuchar la canción ¿Correeeeeccto?

Saludos, a las dos.
La Botija y la Botijita.

ceci dijo...

Que buena anécdota. Y coincido totalmente con tu gran paréntesis.
Saludos.

Le Petit Prince dijo...

La historia que tiene ese poema, con Cesare y su mujer, es terriblemente hermosa.